• 09 JUL 15
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    La vaca morucha, la mejor

    La vaca morucha, la mejor

          ¿Para qué es la mejor?   ¿Por qué es la mejor?

    Es la mejor para la explotación extensiva de nuestros pastizales y dehesas del secano mesetario porque es más eficiente que otras razas en el aprovechamiento de sus escasos y estacionales recursos.

    Trataré de explicarme y de argumentar mis aseveraciones, aunque no es mi propósito convencer a nadie. Cada ganadero es muy quien para hacer lo que estime más conveniente. Solo trato de abogar por una raza arraigada en nuestras tierras, que forma parte de nuestra cultura y tradiciones y que ostenta unas magníficas cualidades para la cría de terneros. Y si le sirve a algún ganadero que la explote para defenderse ante las seguras críticas de muchos de sus colegas que le tildarán de arcaico y equivocado, mejor.

    Cuando una explotación ganadera se dedica a la producción de carne es fundamental que sus animales tengan el máximo potencial para producir carne. Sin embargo, este principio ha de aplicarse, en la práctica, en consonancia con las características y circunstancias donde se asienta la explotación. El medio natural es el factor limitante que condiciona la explotación ganadera que sustenta. Cuanto más duras sean las condiciones bajo las que van a vivir las vacas madres, mayor importancia cobra su buena adaptación al medio. La producción de nuestros campos es precaria y marcadamente estacional. Largos inviernos y estíos prolongados.  Cortas primaveras e imprevisibles otoñadas. Este panorama depara largos periodos de baja calidad o de carencia total de alimentos.  Es más racional y ventajoso adaptarse a estas circunstancias adversas que ignorarlas. De ello dependerá la sostenibilidad de las explotaciones.

    Estamos, pues, ante la conveniencia de optar por un tipo de animal poco exigente y capaz de aprovechar con eficacia alimentos groseros de baja calidad. No son idóneos animales precoces y pesados con altas exigencias en cantidad y calidad de alimentos. El animal de elección ha de ser,  formato medio, rústico y sobrio, adaptado al medio.

    La vaca morucha es un animal de formato medio, cuya rusticidad y sobriedad le confieren una proverbial eficiencia para aprovechar los escasos recursos  pastables, manteniendo los ecosistemas silvopastorales  bien   conservados por  sus hábitos de pastoreo y ramoneo. Perfectamente adaptada a lo largo de los años a estas condiciones de explotación, es capaz de almacenar nutrientes, cuando abundan, para utilizarlos en épocas de penuria, sin que su productividad se vea afectada.

    La morucha es la campeona en la eficiencia de la cría de terneros. Su extraordinaria fertilidad y sus excelentes condiciones maternales, hacen que en el rebaño se supere el 85% de terneros destetados al año. Además, el ternero de la vaca morucha es el que mayor peso alcanza al destete comparado con el peso vivo de la madre.

    La morucha es longeva, resistente y con gran facilidad de parto. Apenas precisa de cuidados o asistencia veterinaria. La tasa de reposición del rebaño es muy baja pues las vacas rebasan con facilidad los quince años en buenas condiciones productivas.

    Por si lo dicho fuera poco, la vaca morucha produce una carne de excelente calidad.  La vaca morucha es la mejor para el productor y para el consumidor. La más rentable para el ganadero y la que produce mejor calidad de carne. No obstante, ha ido perdiendo crédito en beneficio de otros animales. ¿Donde está la clave ? En los intermediarios, en los comerciantes, en los que dominan la cadena de distribución que imponen sus criterios para obtener mayores beneficios. A ellos les interesan animales más precoces y pesados. Animales que den mayores rendimientos i para ellos ¡

    También, el afán  innovador de no pocos criadores, hace que constantemente  surjan osados  pioneros,   que,  continuando los usos de sus compañeros, pretendan descubrir  el “Dorado”  de la ganadería sin percatarse de que   en la  naturaleza  no hay milagros.

    La raza morucha es un patrimonio nuestro, de incuestionable valor, que debemos conservar, mejorar y trasmitir en las mejores condiciones, a los que nos sigan en la noble tarea de poner en valor nuestro entorno rural, respetando el medio ambiente, nuestras tradiciones  y cultura, nuestros pueblos, con una explotación ganadera sostenible    y no competitiva en la demanda de energía en un mundo cada vez más deficitario por el voraz consumismo de una  sociedad cada día más urbana, que da la espalda a la naturaleza.

    Sabemos que la morucha no tiene el potencial de crecimiento y la conformación que otras razas más  cárnicas, originarias  de zonas más feraces.  Por eso apoyamos  los cruzamientos reglados de nuestras moruchas con toros de razas mejoradas, especialmente charolés, para  incrementar su productividad, y, sobre todo, para impulsar la formación de una cabaña ganadera más homogénea de hembras F1, que exhiba las cualidades de ambas. Hay sobrada y reveladora experiencia.

    Agustín García Sánchez.- Presidente de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Vacuno de Raza Morucha.

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